Mario molina – wikipedia, la enciclopedia libre electricity transmission loss

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En 1960 ingresó a la Facultad de Química de la UNAM para estudiar ingeniería química. En 1965, después de graduarse, prosiguió sus estudios de posgrado en la Universidad de Friburgo en Alemania, donde pasó casi dos años investigando en cinética de polimerizaciones. Entre 1967 y 1968, pasó algunos meses en París y en la Ciudad de México. En 1968 ingresó al programa de doctorado en fisicoquímica de la Universidad de Berkeley, California.

En Berkeley se incorporó al grupo de investigación del profesor George C. Pimentel. [5 ]​ Molina obtuvo el doctorado en 1972 y permaneció un año más en Berkeley, antes de convertirse, en 1973, en investigador asociado en la Universidad de California, Irvine, junto con el Profesor Frank Sherwood Rowland.

Mario Molina fue nombrado miembro del profesorado de Irvine en 1975, liderando sus propias investigaciones a partir de entonces. Después de siete años en Irvine, Molina decidió explorar la vida profesional extraacadémica y se unió al Jet Propulsion Laboratory, en el grupo de física y química molecular.

Molina fue electo asesor del equipo de transición del presidente estadounidense Barack Obama para cuestiones del medio ambiente en noviembre del 2008. [7 ]​ Desde abril de 2011 es uno de los 21 científicos que forman parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente Barack Obama ( PCAST) [8 ]​

Mario Molina y Pablo Badenio.Mario Molina junto con el ministro chileno. Ha realizado diversas investigaciones en el ámbito de la química ambiental sobre el problema del ambiente. En 1974, Rowland y Molina daban cuenta de los resultados de sus investigaciones en un artículo publicado en la revista Nature. En él advertían de la creciente amenaza que el uso de los gases CFC suponía para la capa de ozono, aviso que en aquel momento fue criticado y considerado exagerado por un sector de investigadores. Sin embargo, la tenacidad y el convencimiento que depositaron en sus propias teorías conquistó las mentes más incrédulas. Tras arduas deliberaciones Molina y Rowland consiguieron la aprobación a sus tesis en encuentros científicos internacionales y estuvieron presentes en las reuniones en las que se fijaron los parámetros de control que debía hacer cada país en la emisión de CFpo.

En 1989 Mario Molina pasó a trabajar en el Departamento de Ciencias Atmosféricas, Planrias y de el instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) como investigador y profesor. Y en 1994 su trabajo le brindó, en este caso del presidente de Estados Unidos, que le nombró miembro del comité que le asesora sobre asuntos de ciencia y otro reconocimiento tecnológico, al que pertenecen 21 científicos.

El punto culminante de su trayectoria de trabajo y perseverancia en pro de su preocupación por un problema que afecta a todo el planeta llegó el 11 de octubre de 1995. Mario Molina recibió junto con Sherwood Rowland el Premio Nobel de Química por ser los pioneros en establecer la relación entre el agujero de ozono y los compuestos de cloro y bromuro en la estratosfera. El galardón también se concedió al holandés Crutzen, del Instituto Max-Planck de Química de Mainz (Al), quien halló en 1970 que los gases contaminantes tienen un efecto destructor en esa capa, sin descomponerse.

Molina posee también los premios Tyler (1983) y Essekeb (1987) que concede la American Chemical Society, el Newcomb-Cleveland de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (1987) por un artículo publicado en la revista Science que explicaba sus trabajos sobre la química del agujero de ozono en la Antártida y la medalla de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) (1989) en reconocimiento a sus logros científicos. Mario Molina ha señalado en alguna ocasión que cuando eligió el proyecto de investigar el destino de los CFC en la atmósfera lo hizo simplemente por curiosidad científica. No consideró las consecuencias que conllevarían sus estudios, pero cuando se dio cuenta de la envergadura de su descubrimiento se sintió sobrecogido, porque su aporte no sólo ha contribuido a la comprensión de la química atmosférica, sino que además ha supuesto un profundo impacto en la conciencia ecológica de todo el mundo. Actualmente es un activista en política de la ciencia.

El 15 de octubre de 2015 se inauguró el Edificio Mario Molina en la Ciudad Universitaria de la UNAM, un espacio que vincula la investigación entre la Facultad de Química y la Industria. Fue construido como parte de la celebración de los 100 años de la Facultad de Química y está orientado a brindar soluciones a problemas relacionados con la protección ambiental, el uso de energía y la prevención del cambio climático. [11 ]​ Reconocimientos y premios [ editar ]