V – wikipedia, la enciclopedia libre electricity bill nye worksheet

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A efectos de esta grafía, importa considerar que el latín contaba con el fonema consonántico /b/ (oclusivo sonoro bilabial) y con el fonema vocálico /u/; el primero, se escribía con B y el segundo con V. Este fonema vocálico poseía alófono no silábico [w] caracterizado como aproximante labiovelar. Tras producirse determinados cambios fónicos del tipo HOIC > HVIC, la anterior situación dejó de ser predecible, por lo que ese alófono se fonologizó y consonantizó en forma de /β/ (fricativo bilabial sonoro, que sería el correlato sonoro del fonema /ɸ/).

Estos cambios provocaron que, en posición intervocálica, este nuevo fonema se confundiese con la evolución de /b/ intervocálica, un alófono oclusivo bilabial sonoro. Consecuentemente, en latín vulgar son frecuentes las alternancias gráficas de B/V en formas como VIVA/VIBA o SIVI/SIBI.

En la Edad Media, los fonemas /b/ y /β/ existían de forma perfectamente diferenciada en situación intervocálica y, menos claramente, en inicial. Según algunos estudiosos, como Alarcos Llorach, esa distinción se mantendría hasta el siglo XV, aunque en opinión de otros habría desaparecido antes.

En principio, la ortografía medieval no distingue los resultados de B y V latinas en situación intervocálica, por lo que ambas se suelen escribir como V. En posición postconsonántica, el fonema /β/ se grafía como U hasta el siglo XIV y luego alterna con V: encontramos, así, selva y selua.

En su evolución en determinados territorios, en el periodo que va del siglo VI al X, la V (/β/) se hizo labiodental, /v/, tal y como hoy se pronuncia en francés, italiano, portugués, rumano y en los dialectos del catalán: balear y valenciano.

Mientras que para Menéndez Pidal la hipótesis es descartable, para otros autores esta V sería labiodental, como sucede en casi todas las lenguas neolatinas. Dámaso Alonso, por ejemplo, afirma que en el norte peninsular esa pronunciación labiodental no se dio por influjo del vasco y del sustrato en general, pero reconoce que sí se dio en el sur.

Un hecho que podría demostrar que el castellano antiguo tenía un fonema /v/ labiodental es la situación de los dialectos de las lenguas vecinas, catalán y portugués, donde la distinción /v/-/b/ convive con su confusión, igual que en castellano. Tanto en portugués como en catalán hay dialectos que confunden B/V, mientras que los dialectos distinguidores tienen todos /v/ labiodental. Podemos constatar también que esos dialectos que confunden las grafías históricas B y V partían de una distinción previa donde una /b/ bilabial se oponía a una /v/ labiodental. Como el portugués y el catalán ocupan las áreas laterales de la Península Ibérica, podemos pensar que la existencia de la labiodental debía tener una extensión mucho mayor que la actual en territorio peninsular. Otro hecho que apoya la existencia de /v/ en castellano antiguo es la supervivencia de esa articulación en algunos dialectos del judeoespañol (en Bucarest, por ejemplo) que conservan muchos rasgos del español hablado en España en el siglo XV.

¿Por qué se perdió la distinción de las grafías B/V en español? Si suponemos que en español antiguo hubo una oposición del tipo /v/ labiodental opuesta a /b/ bilabial, podemos pensar que la confusión se produjo del mismo modo que actualmente ocurre en catalán. De ser cierta esta teoría, el betacismo (articulación de /v/ como /b/) se produce en español por la conjunción de dos hechos fonéticos comunes a algunos dialectos catalanes y portugueses: una /v/ labiodental sin fricción audible, como la W del neerlandés, y una /b/ articulada aproximante o fricativa en contexto intervocálico (como la «b» o «v» actual en «pavo» o «sabor»). Como la distancia auditiva entre unas /v/ y /b/ aproximantes es muy estrecha, cuando confluyen los dos procesos mencionados el fonema /v/ desaparece absorbido por el fonema /b/. Es probable que el castellano antiguo, el portugués septentrional, el gallego y el occitano meridional compartieran ese mismo proceso que condujo a la eliminación temprana de la /v/ labiodental.

Según los estudios realizados, casi todo el español habría perdido la distinción entre las grafías B y V en torno al siglo XV. La pérdida de esta distinción creó una gran confusión acerca del uso de estas dos grafías, de modo que en el Diccionario de Autoridades de 1746 se modificaron las reglas para el uso ortográfico de la B y de la V, en función de criterios etimológicos. Siguiendo los nuevos criterios ortográficos, la «v» del imperfecto de indicativo pasó a «b», como era en latín. Como ejemplos de la nueva ortografía encontramos que «cantava» pasó a «cantaba» y «cavallo» se cambió por «caballo» (comparar con portugués cantava, cavalo y catalán cantava, cavall).

Desde 1754, con la publicación de su Ortographía, la Real Academia Española dejó de aconsejar que la «v» se pronunciara como un sonido labiodental, de modo que actualmente ninguna autoridad normativa del español recomienda la distinción sonora de «B» y «V».

Como ya se mencionó, actualmente en el español normativo no existe la distinción sonora entre B y V, pues esta distinción se ha perdido, pronunciándose ambas como un sonido oclusivo bilabial sonoro, representado por /b/, o un sonido fricativo bilabial sonoro, simbolizado /β/. A pesar de ello, algunos hablantes de español, especialmente en América, producen a veces una /v/ labiodental. Hallamos también el sonido /v/ en hablantes con conocimientos de lenguas extranjeras, concretamente, de inglés, francés o portugués. En otros idiomas [ editar ]

En el pinyin chino, no se usa la ‘V’, pues el sonido /v/ no existe en mandarín, sólo el sonido /b/. Aun así, la letra «v» es usada por la mayoría de los métodos de ingreso de data para poder ingresar el grafo «ü», del que carecen la mayoría de los teclados.

En [[Idioma irlandés|Irlanda], la «v» es usada en minúscula en la mayoría de los casos, como en veidhlín, que viene del inglés violin («violín»). Sin embargo, el sonido /v/ aparece naturalmente en este idioma cuando el sonido /b/ sufre una lenición o "ablandamiento", representado en la ortografía irlandés por «bh», de modo que bhí se pronuncia /vʲiː/, y an bhean («la mujer») se pronuncia /ən̪ˠ ˈvʲan̪ˠ/.

• Las formas del indefinido del pretérito perfecto simple y las formas del subjuntivo del pretérito imperfecto y del futuro imperfecto (últimas que están en desuso) de los verbos andar, estar y tener, y sus compuestos ( desandar, retener, sostener, contener, detener, obtener, mantener, entretener…). Ejemplo: